lunes, 4 de septiembre de 2017

MICRORRELATO GANADOR de la Mención de Honor en el III Concurso Internacional Versos Compartidos (microrrelato) de Montevideo (Uruguay), 2017


Dominus

Primer renglón: ya llega… En el tiempo que tardas en leerme, va cruzando
el umbral de la puerta, abajo, sus pies están pisando el primer peldaño de
la escalera. ¿Cuándo fue la última vez que te temblaron las piernas?
Camina lento, sus pasos lamen el suelo, desliza la mano por la pared,
provocando un susurro en el vacío de tu mente. Su éxito es hacerte creer
que no existe. Tiene sed de ti.
Séptimo renglón: prepara tu casa, se acerca. Un ruido, fuera. No te
levantes, no te asomes por la mirilla de la puerta, porque no podrías
soportar ver su rostro, perderías el ojo, hendido en la oscuridad. No le
dejes que entre. Respira profundo. Ya está dentro. La puerta se mece,
dejando que el picaporte golpee suavemente contra la pared.
Duodécimo renglón: prepara tu habitación. No te des la vuelta. Está justo
detrás de ti, bajo el marco de la puerta, puedes oír su respiración
turbulenta y desesperada. Pero no se mueve, sigue ahí, con los ojos
desencajados, clavados en tu hueso occipital. Está podrido, pero no huele
a nada. En cambio, él sí puede rastrear tu mirada perdida.
Decimoséptimo renglón: prepara tu alma. Puedes sentir su calor, se está
asomando sobre tus hombros, con la boca retorcida hacia ti.
No cierres los ojos, o lo verás: mi-e-do.


jueves, 10 de diciembre de 2015

viernes, 5 de septiembre de 2014

MICRORRELATO FINALISTA II Certamen "Sucedió en la Feria", Sept-2014

Quiero enseñarte nuestra Feria Sancho, para que guardes bien en el seso lo que aquí se vive, y puedas cuando tornes dar buena cuenta a tu señor, «el de la Triste Figura». Nos hallamos en el mástil mayor, sustento de la gran vela de luces, que no de viento, donde los de Albacete, más se desencuentran que otra cosa, aunque empeño le ponen en verse aquí, por más multitud que haya. ¡Mira allá! La noria, ¡este sí es un gigante!, los supera a todos, no lleva agua, sino paisanos. En tus narices, Sancho, no es lo que ves una entrada, sino el rabo de la gran sartén, donde saciamos la gana aunque no la haya, y, por qué no decirlo, también nos tostamos un poquico, cuando bien entrada la noche, no puede uno más que aceptar las muchas mercedes que de puesto en puesto se le ofrecen. Adentro, si pasas, te perderás en algún círculo: fériate una buena navaja, te vendrá bien para tus andanzas; un bocata jamón para tu famosa panza; y si te animas, un orujo miel de la tierra, que ya encontrarás la salida, si es que no se te nubla la vista cuando veas las hermosas doncellas que rondan estos llanos. Y desto último te quería hablar Sancho, de las gentes, que son abiertas, sencillas y acogedoras; que saben lo que es verse perdido en cruce de caminos. No te faltarán aquí, Sancho, los amigos.  

Nota del autor: sirvan estas breves palabras de homenaje a Sancho, que bien pudo ser probable que por estas tierras pasara, tiempo ha. 

Germán Ruiz